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La Piazza del Popolo

La Piazza del Popolo es muy grande y está muy aireada. Prohibido el transito para vehículos, por lo que se puede pasear tranquilamente. Fue diseñada por Valadier a finales del XVIII y domina un obelisco grandísimo, de 24 metros, procedente del circo Massimo (ya saben, el de ¿Gladiator¿).

Junto a ella están la plaza la Porta del Popolo, reformada por el polifacéticoBernini para recibir a Cristina de Suecia tras convertirse a la religión católica; y las iglesias gemelas, la de Santa Maria in Montesanto, de Rainaldi, y la Santa Maria de Miracoli, de Bernini. En la misma plaza está el restaurante Dal Bolognese, caro pero razonable, con una buena terraza y menú a base de cocina tradicional.

Pero la plaza de Roma por excelencia es la Piazza Navona, un espacio rectangular donde además de las obras de arte se vive ambiente de fiesta permanente. Aquí hay que venir tanto de día como de noche: a la luz del sol para contemplarla, y con la luna para disfrutar de los puestos que los artistas montan en la plaza, entre los corros que se organizan alrededor de los malabaristas...

Piazza Navona

En Navona está uno de los monumentos barrocos más bonitos de la ciudad romana, la Fuente de los Cuatro Ríos, obra maestra de Bernini que representa a los cuatro grandes conocidos en su época: el Danubio, el Ganges, el Nilo (con el rostro tapado porque no se conocían sus fuentes) y el Río de la Plata. En la parte de debajo de la plaza está la famosa estatua de Pasquino, donde la gente dejaba sus versos satíricos cuando había que dar un repaso al papa o a algún otro gobernante. En los dos extremos están La Fontana del Moro y la Fontana de Neptuno y en uno de los laterales la Iglesia de Santa Agnese.

Para tomar un refrigerio en la misma plaza está bien el café Dolce Vita (P. Navona, 70/a.), o puedes desplazarte al cercano Antico Café de la Pace (via della Pace.), fácilmente reconocible porque está en una esquina y tiene toda la fachada cubierta de hiedra. Es un café antiguo recuperado por un grupo de jóvenes que le han dado un aire nuevo conservando lo que había. La Piazza Venecia se puede considerar como el centro de Roma, el punto donde confluyen las vías principales y uno de los más caóticos en cuestión de circulación. Aquí encontramos el Monumento a Vittorio Emanuele II y Altar de la Patria, un bloque grandilocuente de mármol y bronce, francamente horrible y de tipología fascista, detrás del que se encuentra el Campidoglio, una de las tantas bellezas escondidas romanas. La majestuosa rampa, así como la hermosa plaza y los tres castillos en el centro, son obra de Miguel Ángel.

Fuente: viajar.com