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Coliseo

El Anfiteatro Flavio, conocido como Colosseo. Esta construcción representa desde siempre uno de los emblemas de la grandiosidad y del poder de la Antigua Roma.
El Colosseo fue iniciado por Vespasiano el año 72 d.C. y lo terminó su hijo Tito en el 80 d.C. A mediados del s. V un terremoto lo dañó y Valentiniano IV lo restauró. Durante los siglos XV y XVI fue saqueado y su mármol fue empleado para realizar otras construcciones. En esta época alcanzó su máximo deterioro. En 1750 fue declarado lugar sagrado por Benedicto XIV al ser un lugar en el que fueron martirizados algunos de los primeros cristianos. Después, bajo Gregorio XVI y Pío IX, fueron ejecutados notables trabajos de restauración y refuerzo del monumento.
El Venerable Veda, en el siglo VIII hizo una profecía: "Mientras esté el Colosseo, Roma estará, cuando el Colosseo caiga, Roma caerá y se terminará el mundo"

Al lado del Colosseo está la interesantísima Domus Aurea, los Palacios de Palatino y los super conocidos Foros.

"Tras el gran incendio de Roma en el año 64, Nerón confiscó para su uso personal una vasta zona entre las colinas del Celio y del Esquilino en donde construyó la Domus Aurea, la Casa Dorada, nombre con el que se conocía este palacio. En el vestíbulo se elevaba la colosal estatua del mismo Nerón bajo la forma de Helios-Sol. La estatua, que medía 30 metros, en bronce, fue realizada por el escultor griego Zenodoros. Era un artista que se inspiraba en modelos clásicos y un especialista en colosos: en el santuario galo de los Arvenos, en lo más lato del Puy-de-Dôme, había construido una estatua colosal de la divinidad gala asimilada a Mercurio. Tras el suicidio de Nerón en el 68 y la damnatio memoriae, la condena de su memoria decretada por el Senado, toda el área se destinó al público entretenimiento. En su lugar surgieron el Anfiteatro Flavio (el Colosseo) y las Termas de Tito, pero una parte de la Domus Aurea quedó englobada en nuevas construcciones y aún existe.
En estas salas, convertidas en grutas (grotte, en italiano) con el paso del tiempo, encontraron inspiración los artistas del Renacimiento. Estos artistas copiaron la decoración que, por su lugar de origen, fue llamada 'grottesca'. De este tipo de decoración de tipo fantasioso el término derivó hacia el actual adjetivo 'grotesco'." (R. Bianchi Bandinelli, Roma. L'arte romana nel centro del potere)

 

 

Fontana di Trevi

El autor de esta fuente tardo barroca (1762 d.C.) es Nicola Salvi.

El agua brota a raudales y los caballos marinos - enormes - parecen saltar sobre las olas - sobretodo de noche a la luz de los focos que iluminan el conjunto.

Se necesita un gran talento para proyectar una fuente de estas características en un espacio tan reducido.

El Trastevere de los años cincuenta y sesenta se convirtió en el Hollywood de Roma y la Fontana de Trevi en símbolo de la "Dolce Vita".
Recordemos las películas de Fellini: Anita Ekberg bañandose en la fuente, los paparazzi...
Según la tradición para asegurar nuestro regreso a la "ciudad eterna" tenemos que tirar una moneda al agua de espaldas a la fuente - en otro tiempo se acostumbraba a beber un vaso de su chorro de agua dulce.
Este fue en su origen el lugar donde moría el acueducto de "Acqua Virgo".

Según una costumbre de la Roma imperial - que luego recuperarían los papas - en los puntos que marcaban el final de un acueducto se construían monumentos, generalmente fuentes o "mostre".

La "mostra" mas ingeniosa de todas es sin duda la Fontana di Trevi - que condenó el edificio que queda a sus espaldas.

Las figuras de la escenografía son: la Abundancia, a la izquierda; la Salud, a la derecha; y en el centro Neptuno que guía a dos caballos marinos con sendos tritones en sus lomos.

 

 

Cúpula del Panteón

La cúpula es de grandes dimensiones y, por lo tanto, muy pesada, cubriendo la totalidad del templo de la naos. Para solucionar el problema del peso se tomaron dos medidas:

1º) Se realizó el hormigón con piedra volcánica

2º) Se tiraron 5 filas de casetones, que rodean la cúpula, con lo que aligeran el peso.

En el centro de la cúpula un gran óculo, que permite la claridad y servía para la salida de humos.

Este templo se levantó a todos los dioses por lo que fue de los más concurridos y famosos de Roma. Pero su gran aportación a la Historia del Arte es que rompió el concepto religioso griego-romano, pues incita al intimismo religioso ya que no sólo servía como morada de los dioses, sino también para la celebración de cultos.

 

 

 

 

Plaza del Popolo

La plaza que hoy admiramos, de gran belleza y armonía, es el fruto de una larga historia que se remonta a la época romana cuando, en el siglo I d. C., Agrippina - famosa por la facilidad con la que hacía uso del veneno para librarse de sus enemigos, incluso de su marido, el Emperador Claudio- decide levantar aquí su tumba.

La forma actual de la plaza es, en cambio, relativamente reciente y data de los primeros años del Siglo XIX cuando, en plena ocupación napoleónica (1808-1814), Giuseppe Valadier la agranda para formar un gran óvalo y rodea el obelisco central con cuatro fuentes en forma de león.

En uno de los lados de la plaza, bajo los jardines de Villa Borghese, el gran Valadier crea los Jardines del Pincio: una vista típicamente francesa, con esfinges neoclásicas en el primer nivel, esculturas de hombres con el gorro frigio en el segundo y finalmente, una arquería con una fuente.

En la época en la que todavía no existían los trenes y los aviones, la elegante y amplia plaza y su obelisco, acogían a los peregrinos y turistas que llegaban por Via Flaminia, principal entrada a la ciudad, atravesando la Porta Flaminia (después llamada Porta del Popolo).

Con motivo de la llegada a Roma de la Reina Cristina de Suecia, después de haberse convertido al catolicismo y haber abdicado, el Papa Alejandro Chigi mandó decorar por completo la fachada interior de la Porta del Popolo (reconstruida en 1562) con volutas, guirnaldas y el escudo de la casa Chigi (dos árboles y dos colinas con estrellas). En la Piazza del Popolo se ajusticiaba a los condenados a pena de muerte, una práctica que perduró hasta principios del Siglo XIX.

 

Castillo de Sant´Angelo

Esta imponente fortaleza fue el mausoleo del emperador Adriano en la Roma antigua, una prisión en la Edad Media y residencia de los papas en el Renacimiento.

La tumba original, revestida de mármol, se elevaba en seis niveles como una monumental tarta nupcial.

En la cima se alzaba una colina artificial con cipreses y esculturas; la más imponente representaba al emperador Adriano en un carro sujetando a tres caballos encabritados.

Resulta difícil orientarse en el interior del castillo por las numerosas reformas llevadas a cabo a lo largo de su historia. Nada más entrar, a la izquierda, encontramos un modelo a escala del mausoleo del emperador Adriano y más allá otro que muestra el edificio convertido en fortaleza medieval.

Para entrar en el castillo propiamente dicho tenemos que bajar hasta el nivel inferior y una vez allí subir por una rampa de ladrillo en espiral que data de la Roma antigua que conduce a una gran sala abovedada (la cámara de las urnas), donde se guardaban las cenizas de los emperadores.

No pasemos por alto los tablones de madera. Estos se bajaban para impedir que el enemigo llegara a la parte superior de la fortaleza.

Retrocedamos hasta el Cortile delle palle, un antiguo almacén de municiones. Todavía podemos ver sobre los muros las placas que indicaban el número y medida de las bolas de cañón -así los soldados podían elegir con rapidez el modelo que tenían que cargar-.

A la izquierda encontramos las estancias privadas del papa Pablo III.

No dejemos de visitar la colección de armas medievales y renacentistas que alberga el edificio de la planta inferior, a la derecha.